sábado, 9 de mayo de 2026

MARCOS VILLARÍ de Bartolomé Soler

            Siempre me han llamado la atención los encabezamientos, es decir, las primeras líneas o primeros párrafos de un libro. Leyéndolos con atención, te traslada el afán y la curiosidad para seguir leyendo el libro, ¡o no!

        Sin embargo, también es una puerta de entrada a lo que el autor nos deparará en el conjunto de su obra. En pocas líneas tendremos la esencia del autor y la pauta del futuro de nuestra lectura.

          Casi siempre eso es así, principalmente por razones de marketing y de ventas. Porqué de esa lectura previa derivará indefectiblemente la compra del volumen pensando en la futura lectura completa del libro. Que muchas veces no se producirá y simplemente restará dicho libro olvidado en alguna estantería de alguna biblioteca.

      Pero quedémonos en que esos primeros párrafos que, por una parte, condensan manifiestamente el estilo del autor y por otra pueden convertirse en una cita icónica, recordada incluso fuera del ámbito literario.

          En este minuto y como ejemplo, me viene el recuerdo de una novela “Marcos Villarí” que hace cien años, escribió Bartolomé Soler (1894-1976). Fue su primera novela de las nueve que llegó a escribir. La escribió entre Marzo y Octubre de 1924 y publicada en 1927. Ha llegado a tener hasta 23 ediciones y se ha traducido a 6 idiomas. 

          Para que puedan ser partícipes de cuánto les he expresado al principio, les incluyo a continuación la transcripción del capítulo I, que dice así:

MARCOS VILLARÍ  

Capítulo I

            No han conseguido aún los nuevos masaderos que sea el suyo el nombre de la masía.

            Para los palauenses, la alquería donde vivió Marcos Villarí siempre tendrá el nombre de su antiguo colono; pasen días y pasen años. Can Villarí fue un tiempo, can Villarí es ogaño, can Villarí seguirá siendo mientras vivan palauenses en Palau.

           Tras la muerte de Marcos, ocho años tardaron en abrirse las puertas de la masada; ocho años que la vida del caserón erró por las lejanías, o enterróse bajo sus propios basilares.

            Aulagas, brezo y zumaque amurallando la base de la alquería; hiedra, audaz y pródiga, trepando hacia los aleros y los tejados, vistiendo los paramentos, como capa florida, sobre las paredes desconchadas y agrietadas. Líquenes en los umbrales y en los maderos de los dinteles; hierba de Santa María en la era y en los corrales; musgo, grama y espliego junto al pozo y en el porche; amapolas y madreselvas en la puerta del lagar y en los ventanucos de la bodega.

            Años de olvido y de silencio para la masía que otrora semejara una fortaleza ante el vivir pacífico y monótono de los palauenses; años de abandono supersticioso y fatídico para el antiguo hogar de la despensa abierta y de la olla ubérrima.

          Ocho años irguiéndose la masada, como un vetusto castillo, sin guardianes y sin almenas.

             Así como tras el letargo torna la vida, vuélvense ogaño a separar las hojas de los portales, y ábrense las ventanas y las buhardas, y torna el viento a aletear bajo las vigas carcomidas, en un zumbar de gratitud y de regodeo.

            Tras ocho años la vida torna, espléndida y magnífica, cuando los palauenses auguraban la eternidad de su silencio.

         Nuevos masaderos adentrándose en la casa, henchida el alma de optimismo y de audacia, inalterables a las imprecaciones de los palauenses, impávidos a los augurios de devastación y embrujamiento para quien more en la vetusta vivienda donde antaño habitara Marcos Villarí.

            Nuevos masaderos se atrevieron con la masía destartalada, sordos a las chirriaduras y a los gañidos de las fallebas y las alguazas, sordos a los graznidos de los pajarracos guarecidos en los mechinales, en el socarrén, sus las bocatejas, dueños de los corrales y los gallineros, en una suplantación del averío que antaño cantara la vida trágica y heroica de la alquería.

          Las segaderas corrieron por los hostigos, buscando los tentáculos del verdor que tapizaba las paredes, los antepechos, las balaustradas y los tejaroces; pasaron los azadones bajo las aliagas, bajo la gayomba; los zarzales cayeron al golpe recio y encarnizado de las destralejas… Toda la hierba parásita quedó sin agarraderas, limpios los quicios y las grietas, los umbrales y los dinteles, los zócalos y las techumbres…

          Haces de maleza y gibas de seroja arrumbáronse en la era, como antaño se amontonaron las gavillas de trigo, de avena y de cebada. Llenábase el pavimento de nuevas hacinas, cual si los campos que un tiempo florecieron para las paneras y para las trojes de ogaño se hubiesen trocado en abrojales, jarales y retamares.

               Luego una hoguera, una hoguera reparadora y prometedora, destruyendo los vestigios de ocho años de silencio y abandono; cual si el crepitar de las ramas fuera un responso para el alma incinerada de la masía, como si el chascar de los troncos y el lengüetear purpúreo de las llamas anunciaran el advenimiento de una nueva vida y saludaran, refocilándose, la aparición de los nuevos genitores.

            Hereu Tarrés… Llenarás el granero y la bodega, llenarás los establos y las pocilgas, los corrales y el gallinero, las alacenas y la masera; llenarás el arcón de peluconas y de alfonsos, cantará tu prole en los aposentos, augurará tu hodierno el buen futuro…

            Derramarán la hogaza tus paneras y el vino rezumará por los calces de tus toneles; mas… pierdes, hereu Tarrés. Ya nunca más recobrarás tu nombre.

            Cuál las pavesas de la hoguera, cual la harija de las trojes aventadas, tu nombre pasó volando sobre tu alero, siguiendo el rumbo sin rumbo de los vientos.

            No has de tornar jamás a ser el hereu Tarrés; nunca tus hijos serán los hijos del hereu Tarrés, pues, al coger las riendas de la masía, con otro nombre te acogieron tus nuevos convecinos.

            Te acrecerá el caudal la vieja alquería, que son sus tierras como ubres que exudan, y son sus aguas como rocío balsámico para las arcas sedientas. Mas el Tarrés que fuiste trocóse en un Villarí, un Villarí falso, apócrifo, cunero, sin el consuelo siquiera de una bastardía.

             Hereu Tarrés, llevarás la penitencia en el pecado.




miércoles, 14 de enero de 2026

EL QUILLAY

             Hoy me complace mucho hablarles de un árbol autóctono de Chile, con el propósito de que les sorprenda, como a mí me pasó al estudiarlo detenidamente.

QUILLAY ©SABARNAN 2026

            Se trata del QUILLAY (Quillaja saponaria), su nombre proviene del mapudungún küllay. Árbol que junto al peumo, litre, maitén, boldo y espino, forman el llamado bosque esclerófilo, endémico del centro de Chile. El Quillay puede hallarse concretamente desde la IV Región (Norte Chico de Chile) hasta la IX Región de la Araucanía en el sur de Chile. Soportando inviernos cortos y lluviosos junto a veranos largos, muy calurosos y secos. Son árboles que emergen en suelos secos y pobres, son pues muy resistentes a la desertización producida por el cambio climático.

Rama de Quillay ©SABARNAN 2026

            El Quillay es perennifolio (hojas perennes) puede llegar a los 20 metros de altura, a veces incluso más, con un tronco de un color gris oscuro que puede llegar a los 200 cm. de diámetro, posee hojas simples alternas, conformando un borde entero y de forma oblonga, de un color verde claro lustroso e intenso. Las hojas poseen pocos dientes en los bordes, de dos a ocho, con lo cual no pueden considerarse dentadas ni aserradas.

            Es un árbol hermafrodita, polígamo dioica, florece a finales de la primavera (Octubre) y estas suelen ser muy abundantes, con 3 a 5 pedicelos y 2 brácteas, siendo el pedicelo central el femenino y los de los costados masculinos. Tienen una forma estrellada con pétalos blancos y un disco mucilaginoso amarillo en el centro. También tienen forma estrellada sus frutos secos, en cuyas puntas están las semillas aladas.

Flor del QUILLAY ©Robert Siegel

            Y llegamos a lo principal, para que es usado el Quillay, aquí viene lo sorprendente, aparte de ser muy bueno para reforestar suelos muy áridos, de utilizarse como especie ornamental en jardines por su sombra y porqué casi siempre está con sus hojas verdes. También es conocido por su función apícola, produce la miel de Quillay, muy cotizada en Chile, aunque a mí, la miel del ulmo, me gusta más.

 

            Sin embargo como les he dicho es un árbol saponífero, es decir que en su corteza alberga la llamada quillaia o saponinas, un extraordinario tesoro ya que tienen efectos biológicos muy importantes. Las saponinas del Quillay poseen una molécula compleja de 2 kDa (2000 daltons), si la comparamos con la molécula del agua H2O = 18 daltons, ya nos indica su importancia. Dicha molécula posee un polo lipofílico (grasa) y otro hidrófilo (agua), lo cual favorece las emulsiones.

 

            Entre los beneficios más importantes de las saponinas están:

            . Potente activado antimicrobiano

            . Potente respuesta inmune, la mayor entre los adyuvantes usados

            . Poder surfactante (cambia la tensión superficial de un líquido)

            . Poder emulsionante (mezcla estable de dos líquidos inmiscibles)

            . Potente actividad citotóxica (capacidad de romper moléculas)

            . Potente capacidad antiinflamatoria

            . Potente inmunoestimulante.

            . Potente capacidad generadora de espuma.

 

            Todas estas propiedades de las saponinas quillanejas se han aplicado a numerosos beneficios y en distintas ramas de la industria en general. He aquí algunos ejemplos:

 

AGRICULTURA:

            . Ingrediente de insecticidas orgánicos.

            . Fungicidas naturales.

            . Control de plagas con productos naturales.

            . Mejora la productividad agrícola.

ALIMENTACIÓN:

           . Estabilizantes de alimentos.

. Mejora la solubilidad de polvos producto de la deshidratación previa

. Mejora la sensación en boca de bebidas carbonatadas y cervezas.

. Permite reemplazar a estabilizadores químicos.

COSMÉTICA:

. Ingredientes de jabones y champús naturales, contienen tensioactivos naturales.

. Champús para el cuidado del cabello y evitar su caída. Ya lo usaban antiguamente el poblado nativo mapuche.

. Facilita la emulsión y la absorción en cremas cosméticas.

FARMACIA:

Vacuna
            . Adyuvante en vacunas y en investigación oncológica.

           . Existen en el mundo 5 vacunas aprobadas con las saponinas                         quillanejas

 . También existen 26 vacunas en fase 3 para enfermedades como la tuberculosis, Alzheimer y en oncología (melanomas). 

. Actualmente se puede calcular que existen 5 mil millones de dosis (vacunas) con saponina chilena en detrimento de las sales de aluminio, que aún se están usando.

MINERÍA:

            . Estabilizante de líquidos biodegradable. No tóxico ni inflamable.

 . Disminución de la tensión superficial electrolítica.

            . Reductor y supresor de la niebla ácida.

VETERINARIA:

. Aditivo natural en alimentos, mejoran la salud intestinal y la absorción alimenticia.

           . Modula la respuesta inmune y resistencia a patógenos.

. Adyuvante en vacunas para animales.