domingo, 30 de agosto de 2026

COLCHAGUA 200 AÑOS

         

            Hoy día 30 de agosto de 2026, se cumple el segundo centenario de la fundación de la provincia de Colchagua, la provincia más huasa (campesina) de Chile. Situada en la mitad del territorio chileno, una tierra con una historia e identidad campesina “huasa”, principalmente vinculada al trabajo rural y a la esencia del campesinado chileno. Colinda por el norte con las provincias de Cachapoal y Cardenal Caro y por el sur con el río Maule, toda esta franja en que históricamente integró la antigua provincia de Colchagua.

            Primitivamente, antes de la llegada de los colonizadores españoles, habitaban por lo general esta zona, los indígenas picunches[1]. Los picunches meridionales o promaucaes[2] formaron varios pueblos indios: Nancagua, Colchagua y Lihueimo, cada uno de ellos era comandado por un cacique. 

            Una vez iniciada la colonización española en esta zona, Colchagua fue integrada en la provincia de Santiago. Una vez comenzado el asentamiento hispánico, se entregaron varias encomiendas a los conquistadores. A Jerónimo de Alderete se le entregaron Pichidegua y Lihueimo, a Juan Gómez de Almagro: Rapel y Topocalma.

             En mayo de 1593 fue creado el corregimiento de Colchagua, que se segregó de Santiago, de esta manera se aumentaron los servicios de seguridad que eran requeridos por los hacendados.

            El 17 de mayo de 1742, gobernador del Reino de Chile, José Antonio Manso de Velasco, fundó la villa de San Fernando de Tinguiririca, actual capital de la provincia de Colchagua, con el fin de aglutinar la población de los pueblos circundantes, así como concentrar las tropas como cabecera de regimiento.

            Durante los años de la guerra de la independencia, entre 1810 y 1826, en que se enfrentaron los patriotas (que querían la libertad) y los realistas que apoyaban al Rey de España. Colchagua fue escenario de las andanzas de los patriotas Manuel Rodríguez Erdoiza y los Húsares de la Muerte. Este territorio fue representado en el primer Congreso Nacional (4 julio 1810). En el censo de 1812 ya se menciona a Colchagua como provincia, si bien en 1824 existía como delegación, perteneciente al departamento de Santiago. 

Finalmente, el 30 de agosto de 1826 fue dictado el proyecto para la administración de las provincias a través de un régimen federal, estableciéndose las ocho provincias en que se dividía el país, entre las cuales figuraba en cuarto lugar Colchagua, limitando desde a orilla sur del río Cachapoal hasta el río Maule y curiosamente designándose su capital a la villa de Curicó.

Provincia de Colchagua

Entonces Colchagua se dividió en tras departamentos: San Fernando, Curicó y Talca. Posteriormente San Fernando se dividió y la parte norte pasó a conformarse como el departamento de Caupolicán, por el acuerdo de la Asamblea Provincial del 17 de septiembre de 1831. Sin embargo, los habitantes de Talca no estaban de acuerdo en depender de Curicó, ya que la consideraban como de menor importancia, hasta que se estableció la ley del 5 de agosto de 1833, en que Talca pasaría a provincia. Luego por decreto de 1840, Curicó perdería su calidad de capital provincial pasando ésta a San Fernando.

Hubo algunas alteraciones en cuanto al territorio provincial en 1865, 1891 y 1925. Hasta que por un decreto de diciembre de 1927, las provincias de Colchagua y O’Higgins fueron fusionadas, manteniendo el nombre de Colchagua, pero fijando como capital a Rancagua. Hasta que en 1934 se logró revertir dicha fusión, restableciendo la capital a San Fernando. Todo ello hasta que a partir del 1º de enero de 1976 se creó la VI Región del Libertador General Bernardo O’Higgins, incluyendo la provincia de Colchagua con su capital San Fernando, de esta manera se terminaron 150 años de cambios.



[1] Del mapudungun “pikun” norte “che” gente. Significa gente del norte.

[2] Nombre proveniente de los incas. En quechua significa Enemigo salvaje.

sábado, 9 de mayo de 2026

MARCOS VILLARÍ de Bartolomé Soler

            Siempre me han llamado la atención los encabezamientos, es decir, las primeras líneas o primeros párrafos de un libro. Leyéndolos con atención, te traslada el afán y la curiosidad para seguir leyendo el libro, ¡o no!

        Sin embargo, también es una puerta de entrada a lo que el autor nos deparará en el conjunto de su obra. En pocas líneas tendremos la esencia del autor y la pauta del futuro de nuestra lectura.

          Casi siempre eso es así, principalmente por razones de marketing y de ventas. Porqué de esa lectura previa derivará indefectiblemente la compra del volumen pensando en la futura lectura completa del libro. Que muchas veces no se producirá y simplemente restará dicho libro olvidado en alguna estantería de alguna biblioteca.

      Pero quedémonos en que esos primeros párrafos que, por una parte, condensan manifiestamente el estilo del autor y por otra pueden convertirse en una cita icónica, recordada incluso fuera del ámbito literario.

          En este minuto y como ejemplo, me viene el recuerdo de una novela “Marcos Villarí” que hace cien años, escribió Bartolomé Soler (1894-1976). Fue su primera novela de las nueve que llegó a escribir. La escribió entre Marzo y Octubre de 1924 y publicada en 1927. Ha llegado a tener hasta 23 ediciones y se ha traducido a 6 idiomas. 

          Para que puedan ser partícipes de cuánto les he expresado al principio, les incluyo a continuación la transcripción del capítulo I, que dice así:

MARCOS VILLARÍ  

Capítulo I

            No han conseguido aún los nuevos masaderos que sea el suyo el nombre de la masía.

            Para los palauenses, la alquería donde vivió Marcos Villarí siempre tendrá el nombre de su antiguo colono; pasen días y pasen años. Can Villarí fue un tiempo, can Villarí es ogaño, can Villarí seguirá siendo mientras vivan palauenses en Palau.

           Tras la muerte de Marcos, ocho años tardaron en abrirse las puertas de la masada; ocho años que la vida del caserón erró por las lejanías, o enterróse bajo sus propios basilares.

            Aulagas, brezo y zumaque amurallando la base de la alquería; hiedra, audaz y pródiga, trepando hacia los aleros y los tejados, vistiendo los paramentos, como capa florida, sobre las paredes desconchadas y agrietadas. Líquenes en los umbrales y en los maderos de los dinteles; hierba de Santa María en la era y en los corrales; musgo, grama y espliego junto al pozo y en el porche; amapolas y madreselvas en la puerta del lagar y en los ventanucos de la bodega.

            Años de olvido y de silencio para la masía que otrora semejara una fortaleza ante el vivir pacífico y monótono de los palauenses; años de abandono supersticioso y fatídico para el antiguo hogar de la despensa abierta y de la olla ubérrima.

          Ocho años irguiéndose la masada, como un vetusto castillo, sin guardianes y sin almenas.

             Así como tras el letargo torna la vida, vuélvense ogaño a separar las hojas de los portales, y ábrense las ventanas y las buhardas, y torna el viento a aletear bajo las vigas carcomidas, en un zumbar de gratitud y de regodeo.

            Tras ocho años la vida torna, espléndida y magnífica, cuando los palauenses auguraban la eternidad de su silencio.

         Nuevos masaderos adentrándose en la casa, henchida el alma de optimismo y de audacia, inalterables a las imprecaciones de los palauenses, impávidos a los augurios de devastación y embrujamiento para quien more en la vetusta vivienda donde antaño habitara Marcos Villarí.

            Nuevos masaderos se atrevieron con la masía destartalada, sordos a las chirriaduras y a los gañidos de las fallebas y las alguazas, sordos a los graznidos de los pajarracos guarecidos en los mechinales, en el socarrén, sus las bocatejas, dueños de los corrales y los gallineros, en una suplantación del averío que antaño cantara la vida trágica y heroica de la alquería.

          Las segaderas corrieron por los hostigos, buscando los tentáculos del verdor que tapizaba las paredes, los antepechos, las balaustradas y los tejaroces; pasaron los azadones bajo las aliagas, bajo la gayomba; los zarzales cayeron al golpe recio y encarnizado de las destralejas… Toda la hierba parásita quedó sin agarraderas, limpios los quicios y las grietas, los umbrales y los dinteles, los zócalos y las techumbres…

          Haces de maleza y gibas de seroja arrumbáronse en la era, como antaño se amontonaron las gavillas de trigo, de avena y de cebada. Llenábase el pavimento de nuevas hacinas, cual si los campos que un tiempo florecieron para las paneras y para las trojes de ogaño se hubiesen trocado en abrojales, jarales y retamares.

               Luego una hoguera, una hoguera reparadora y prometedora, destruyendo los vestigios de ocho años de silencio y abandono; cual si el crepitar de las ramas fuera un responso para el alma incinerada de la masía, como si el chascar de los troncos y el lengüetear purpúreo de las llamas anunciaran el advenimiento de una nueva vida y saludaran, refocilándose, la aparición de los nuevos genitores.

            Hereu Tarrés… Llenarás el granero y la bodega, llenarás los establos y las pocilgas, los corrales y el gallinero, las alacenas y la masera; llenarás el arcón de peluconas y de alfonsos, cantará tu prole en los aposentos, augurará tu hodierno el buen futuro…

            Derramarán la hogaza tus paneras y el vino rezumará por los calces de tus toneles; mas… pierdes, hereu Tarrés. Ya nunca más recobrarás tu nombre.

            Cuál las pavesas de la hoguera, cual la harija de las trojes aventadas, tu nombre pasó volando sobre tu alero, siguiendo el rumbo sin rumbo de los vientos.

            No has de tornar jamás a ser el hereu Tarrés; nunca tus hijos serán los hijos del hereu Tarrés, pues, al coger las riendas de la masía, con otro nombre te acogieron tus nuevos convecinos.

            Te acrecerá el caudal la vieja alquería, que son sus tierras como ubres que exudan, y son sus aguas como rocío balsámico para las arcas sedientas. Mas el Tarrés que fuiste trocóse en un Villarí, un Villarí falso, apócrifo, cunero, sin el consuelo siquiera de una bastardía.

             Hereu Tarrés, llevarás la penitencia en el pecado.




miércoles, 14 de enero de 2026

EL QUILLAY

             Hoy me complace mucho hablarles de un árbol autóctono de Chile, con el propósito de que les sorprenda, como a mí me pasó al estudiarlo detenidamente.

QUILLAY ©SABARNAN 2026

            Se trata del QUILLAY (Quillaja saponaria), su nombre proviene del mapudungún küllay. Árbol que junto al peumo, litre, maitén, boldo y espino, forman el llamado bosque esclerófilo, endémico del centro de Chile. El Quillay puede hallarse concretamente desde la IV Región (Norte Chico de Chile) hasta la IX Región de la Araucanía en el sur de Chile. Soportando inviernos cortos y lluviosos junto a veranos largos, muy calurosos y secos. Son árboles que emergen en suelos secos y pobres, son pues muy resistentes a la desertización producida por el cambio climático.

Rama de Quillay ©SABARNAN 2026

            El Quillay es perennifolio (hojas perennes) puede llegar a los 20 metros de altura, a veces incluso más, con un tronco de un color gris oscuro que puede llegar a los 200 cm. de diámetro, posee hojas simples alternas, conformando un borde entero y de forma oblonga, de un color verde claro lustroso e intenso. Las hojas poseen pocos dientes en los bordes, de dos a ocho, con lo cual no pueden considerarse dentadas ni aserradas.

            Es un árbol hermafrodita, polígamo dioica, florece a finales de la primavera (Octubre) y estas suelen ser muy abundantes, con 3 a 5 pedicelos y 2 brácteas, siendo el pedicelo central el femenino y los de los costados masculinos. Tienen una forma estrellada con pétalos blancos y un disco mucilaginoso amarillo en el centro. También tienen forma estrellada sus frutos secos, en cuyas puntas están las semillas aladas.

Flor del QUILLAY ©Robert Siegel

            Y llegamos a lo principal, para que es usado el Quillay, aquí viene lo sorprendente, aparte de ser muy bueno para reforestar suelos muy áridos, de utilizarse como especie ornamental en jardines por su sombra y porqué casi siempre está con sus hojas verdes. También es conocido por su función apícola, produce la miel de Quillay, muy cotizada en Chile, aunque a mí, la miel del ulmo, me gusta más.

 

            Sin embargo como les he dicho es un árbol saponífero, es decir que en su corteza alberga la llamada quillaia o saponinas, un extraordinario tesoro ya que tienen efectos biológicos muy importantes. Las saponinas del Quillay poseen una molécula compleja de 2 kDa (2000 daltons), si la comparamos con la molécula del agua H2O = 18 daltons, ya nos indica su importancia. Dicha molécula posee un polo lipofílico (grasa) y otro hidrófilo (agua), lo cual favorece las emulsiones.

 

            Entre los beneficios más importantes de las saponinas están:

            . Potente activado antimicrobiano

            . Potente respuesta inmune, la mayor entre los adyuvantes usados

            . Poder surfactante (cambia la tensión superficial de un líquido)

            . Poder emulsionante (mezcla estable de dos líquidos inmiscibles)

            . Potente actividad citotóxica (capacidad de romper moléculas)

            . Potente capacidad antiinflamatoria

            . Potente inmunoestimulante.

            . Potente capacidad generadora de espuma.

 

            Todas estas propiedades de las saponinas quillanejas se han aplicado a numerosos beneficios y en distintas ramas de la industria en general. He aquí algunos ejemplos:

 

AGRICULTURA:

            . Ingrediente de insecticidas orgánicos.

            . Fungicidas naturales.

            . Control de plagas con productos naturales.

            . Mejora la productividad agrícola.

ALIMENTACIÓN:

           . Estabilizantes de alimentos.

. Mejora la solubilidad de polvos producto de la deshidratación previa

. Mejora la sensación en boca de bebidas carbonatadas y cervezas.

. Permite reemplazar a estabilizadores químicos.

COSMÉTICA:

. Ingredientes de jabones y champús naturales, contienen tensioactivos naturales.

. Champús para el cuidado del cabello y evitar su caída. Ya lo usaban antiguamente el poblado nativo mapuche.

. Facilita la emulsión y la absorción en cremas cosméticas.

FARMACIA:

Vacuna
            . Adyuvante en vacunas y en investigación oncológica.

           . Existen en el mundo 5 vacunas aprobadas con las saponinas                         quillanejas

 . También existen 26 vacunas en fase 3 para enfermedades como la tuberculosis, Alzheimer y en oncología (melanomas). 

. Actualmente se puede calcular que existen 5 mil millones de dosis (vacunas) con saponina chilena en detrimento de las sales de aluminio, que aún se están usando.

MINERÍA:

            . Estabilizante de líquidos biodegradable. No tóxico ni inflamable.

 . Disminución de la tensión superficial electrolítica.

            . Reductor y supresor de la niebla ácida.

VETERINARIA:

. Aditivo natural en alimentos, mejoran la salud intestinal y la absorción alimenticia.

           . Modula la respuesta inmune y resistencia a patógenos.

. Adyuvante en vacunas para animales.

 

 

 

miércoles, 31 de diciembre de 2025

FIN DE AÑO

     

Salto del Itata (Chile)

    Al llegar el fin de año, tradicionalmente es el momento de hacer un repaso de todo lo acontecido en cada uno de nosotros durante este año de 2025.

    Ha sido un año convulso, por tanto no lo voy a hacer. Sí, que voy a realizar un resumen, resumido en cuatro palabras: "Un año para olvidar".

    Como colofón, me viene a mi memoria una breve poesía del escritor Eduardo Galeano (1940-2015), contenida en su libro: "El libro de los abrazos" de 1989. Se titula: EL SISTEMA y dice así:

            Los funcionarios, no funcionan

            Los políticos hablan, pero no dicen.

            Los votantes votan, pero no eligen.

            Los medios de información desinforman.

            Los centros de enseñanza, enseñan a ignorar.

            Los jueces, condenan a las víctimas.

            Los militares están en guerra contra sus compatriotas.

            Los policías no combaten los crímenes, porqué están ocupados en cometerlos.

            Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan.

            Es más libre el dinero que la gente.

            La gente está al servicio de las cosas.

                                                                                                Eduardo Galeano (1940-2015)

                                                                                                El libro de los abrazos (1989)



lunes, 8 de diciembre de 2025

15 AÑOS EN CHILE.

Torres del Paine ©SABARNAN 2018

                En estos días se cumplen 15 años de mi presencia en Chile, es bien cierto que todo ha cambiado, el paisaje, su gente. Llegué pocos meses después del devastador terremoto del 27 de Febrero de 2010, por lo que a la fuerza después de quince años, todo ha cambiado.

Bartolomé SOLER

            No quiero resumir y menos detallar toda la evolución en este periodo concreto, simplemente destacarlo y para ello me han venido a la mente las memorias del prodigioso, escritor sabadellense Bartolomé Soler i Rabassó (1894-1975), el cual en uno de sus tres libros en que repasa minuciosamente el pasar de su vida, detalla de una forma peculiar y literaria como vio Chile en 1929 después de los 15 años que se había ausentado de éste país. Dice así:

 

            “Únicamente la tierra sigue en el mismo sitio y sólo el viento continúa retorciendo árboles y azotando a sus moradores. Sólo las cumbres prosiguen intactas, con su inmaculado pecho, con su inviolabilidad y su agreste blancura, con sus cuchillas de agua. Vieja, viejísima la tierra, todo, absolutamente todo se me antoja nuevo. Nueva “La Despedida” y nuevos sus galpones y sus corrales, sus bañaderos y sus potreros, y nuevos sus hombres; nuevo el antiguo rincón de mis lecturas, el camastro de mis vigilias, el mirador del bungalow desde donde se oteaba la caballada suelta, los rebaños que llenabas de balidos el camino del puerto, las astas que hilvanaban retales de viento…

            Y nuevo, desconsoladoramente nuevo, el pretil de troncos, ahora de argamasa y piedra, desde donde contemplaba la inmensidad vacía. Nunca entonces sufrí el frío de este frío. Ningún árbol, ningún camino, ningún herbazal me reconocen. Ningún caballo se parece a mi caballo ni ningún perro a mi perro. Los relinchos y los ladridos me suenan a voces domesticadas, sin bravura y sin alma, sin acento indígena.

            Voy y vuelvo al azar, galopo sin rumbo, busco sin saber qué busco. Me parecen extraños el rendaje y el rebenque, extraña la montura, extraño el poncho que me abriga. Esta cabañera fue un camino salvaje y esta tierra pelada era un espesor de araucarias y alerces. Este pastadero fue pantano y este caserón choza ovejera, abrigo de rabadanes, sepulcro nevado. Sólo los guanacos, los albatros, los buitres y los chimangos, los búhos y los avestruces me parecen los mismos; únicamente las aves y los animales silvestres, los perros cimarrones se me aparecen como la única verdad que sobrevive, entrañablemente míos, con el mismo plumaje, la misma piel, la misma voz y el mismo huir del olor humano.

Araucaria. ©SABARNAN 2020

    
         
Pero.., ¿por qué gimo? ¿Acaso soy yo el mismo? ¿Miro al cielo, a los hombres y a la vida como los miraba entonces? ¿Qué hay en mí que se parezca a aquél? Si mi hechura y mi ambición son las mismas, ¿de dónde arranca la tristeza con que camino, la fría indiferencia con que miro el éxito, tras el cual tanto perdí y tanto me batí? ¿De dónde procede el insultante hastío con que acojo distinciones y rendiciones, si mis años, mi vitalidad y mi porte aún responden a una reciedumbre física y psíquica asombrosa, sin que haya sentido nunca las melladuras del tiempo, sin que ni una vez haya sufrido la fatiga de andar, el cansancio de luchar? ¿Puede tanto el pasado? ¿Por qué me extraña que ni el árbol ni el camino me reconozcan si no me reconozco yo? Debe de ser aquí donde descubro que el pasado, en rigor, no pasa, lo mismo que los muertos no mueren al morir. Aquí, aquí, en el hombre que soy, tan desemejante del hombre que fui, persiste, vivo y tangible, mi ayer, como si aún fuese hoy.

            Este herbazal yo lo vi cubierto por las aguas; esta mancha verde en que se distiende la llanura, yo la vi soterrada bajo la nieve; estos troncos que han sufrido el filo del hacha, yo los he visto de pie y he sentido su aliento y su voz; esta tierra acogedora y fácil, yo la he conocido con aristas de piedra, agresiva y dura, antes de que la torturasen las dragadoras y las excavadoras. ¿Sufre la tierra?.

            En este galopar que me lleva y me trae, en que no voy ni vuelvo, en que todo se me transfigura, menos el sol y el cielo, ¿qué busco? ¿Quién me hizo creer que la tierra y el árbol y el río habrían de seguir igual, si sabía ya que nada es inmutable? Tampoco el hombre, más frágil que el árbol y la tierra, puede seguir siendo al calco del hombre que fue. Con el mismo corazón, la misma quimera y la misma religiosidad, sé que soy otro, y sé que ya nunca, jamás, recobraré el más estimado de mis bienes perdidos: aquel candor con que desde estas soledades lo miraba todo.”

 

Bartolomé Soler

“La cara y la cruz del camino” 1963.

jueves, 4 de septiembre de 2025

JOSÉ GREGORIO ARGOMEDO y MONTERO DEL ÁGUILA

José Gregorio Argomedo y Montero del Águila

En San Fernando de Chile, si ha habido un personaje a destacar, este ha sido, sin lugar a dudas, José Gregorio Argomedo. Desde siempre me ha llamado la atención sus gestas en pro de la independencia de Chile. Ahora que se cumple el aniversario de su nacimiento, me he propuesto poner su biografía al alcance de todos, aunque resumida, para que de este modo, sea un personaje más cercano a todos. También incluyo el árbol genealógico, que si bien hay algunas omisiones u errores, invito a todo aquel que pueda aportar algún que otro dato fidedigno, me lo haga saber para poder incluirlo y tener una correcta genealogía. 

José Gregorio de Argomedo y Montero del Águila, nació en la Hacienda de Los Lingues[1] en San Fernando el día 4 de septiembre de 1767[2]; sus padres fueron Bernardo Tomás de Argomedo y de los Reyes (San Fernando*1730 †29.04.1794) e Isabel Montero del Águila y Pérez de Valenzuela (*1742 †1771) quienes tuvieron posteriormente seis hijos más que fallecieron en su niñez, siendo José Gregorio el primero y el único que sobrevivió.

Descendiente en quinta generación del español Francisco Martínez de Argomedo, natural de Santa María de Toledo (España) quién se casó con Doña Teodora Ibarra. Así es que su bisabuelo Juan de Argomedo Ibarra sería el que iniciaría el apellido Argomedo. Es decir que el patronímico Martínez siguió por varonía el de Argomedo, tal como era tradición por aquella época. 

Genealogía de Argomedo

Realizó sus primeros estudios en el Real Colegio de San Carlos o Convictorio Carolino de Nobles.

En 1786 es nombrado Corregidor interino de la Villa de San Fernando. En 1790, con 23 años, fue nombrado alcalde en el Cabildo de San Fernando y Asesor legal de la Real Audiencia. Mientras cursó Leyes y Cánones en la Universidad de San Felipe[3], obteniendo en 1793 (26 años) el grado de Bachiller en Sagrados Cánones y en Letras, destacándose por sus aptitudes en la rama de Derecho, iniciándose en los estudios de doctorado. A causa de la muerte de su padre en 1794, pasa a administrar los bienes familiares.

Contrae matrimonio el día 1º de agosto de 1789 en El Sagrario (Santiago), con Doña María Cruz González Zúñiga, viuda de Merlo, con la que tendrían 14 hijos entre los que sobrevivieron están: María Josefa (1790-1863), José Ramon Saturnino (1791-1879), María del Carmen Luisa (1795-1884), José Tomás (1804-1869), Margarita (1806-1883), José Antonio (1807-1874) e Isabel (1810-1894). De los cuales destacó principalmente José Tomás que nació en Curicó el 18 de septiembre de 1804, llegando a ser un brillante abogado y político, tuvo una descendencia de 12 hijos y murió en Concepción el día 19 de diciembre de 1869. 

José Gregorio en 1803 fue corregidor de Curicó. El 15 de septiembre de 1806 se graduó de Abogado y Doctor en Leyes por la ya mencionada Universidad de San Felipe, empezando a ejercer su profesión de Abogado en Santiago. 

Se inició en la carrera política en Santiago figurando en el Cabildo abierto del 18 de septiembre de 1810, del que destacó y fue el alma del acto inicial de la revolución con que Chile se emanciparía, de la cual tomó juramento y firmaría el acta. Posteriormente el 18 de diciembre de 1810, al ser elegido presidente de la Primera Junta Nacional de Gobierno, Don Mateo de Toro, Zambrano y Ureta, lo nombró secretario de la Junta de Gobierno, estando a su cargo la redacción y conservación de las actas correspondientes, también fue nombrado Primer Ministro de Hacienda de la propia Junta. Posteriormente además de ejercer de abogado fue desempeñándose como Asesor del Cabildo de Santiago, del que pasaría a ser Procurador de dicho Cabildo y Procurador de la Ciudad. También fue nombrado como Secretario de la Capitanía General.

Por el hecho de haber participado en el Cabildo y posterior Primera Junta de Gobierno, destacándose en ambas como un buen patriota. Lo situó en una posición muy privilegiada para su carrera política.

En 1811 es Secretario en el Tribunal Superior de Gobierno. Toma juramento a los integrantes del Primer Congreso Nacional. Al año siguiente en 1812 integraría la Junta de Gobierno. En 1813 es acusado de conspirador y apresado por José Miguel Carrera, quien le ordena la organización de la secretaría de la Intendencia de Valparaíso. Después de la batalla de Rancagua, 1 y 2 de octubre de 1814, conocida como el desastre de Rancagua, ordena detenerlo por considerarlo opositor, por lo que Argomedo huye del país por el paso de “Las Damas” hacia Mendoza en Argentina.

Ya en Mendoza colaboró asesorando al General San Martín en las relaciones políticas de los chilenos en Argentina, siendo el nexo de unión entre San Martín y las actividades del patriota Manuel Rodríguez.

El día 12 de febrero de 1817, tiene lugar la Batalla de Chacabuco[4] en el que combatieron el Ejército de los Andes[5] y el Ejército Realista, resultando una gran victoria para el bando independentista, comandado por el General San Martín. Argomedo vuelve a Chile, después de esta batalla y Bernardo O’Higgins lo designó asesor de su gobierno en asuntos de hacienda y finanzas públicas, con el objetivo de que redactara un plan para solventar los problemas económicos. También el 1º de Julio, lo condecoró como Oficial de la Legión al Mérito y ministro de la Corte de Apelaciones, vinculándole de pleno derecho al Poder Judicial. Al propio tiempo ejerce sendas cátedras de Derecho en la Universidad de San Felipe.

El día 12 de febrero de 1818, actuó como Ministro de Fe en el Juramento de la Independencia de Santiago. Del cargo de Asesor del Gobierno pasa a Fiscal de la Cámara de Justicia. En ese mismo año, O’Higgins decide premiarle por su calidad y dedicación al servicio público y le ofrece unos terrenos en Maipo, que Argomedo rechaza invocando que las funciones públicas no debían favorecer negocios privados o intereses personales. Fue todo un ejemplo de ética funcionaria innovadora en aquella época.

En 1819 reemplaza a Don Fernando Márquez de la Plata en la Cámara de Justicia. En 1820 es elegido Rector de la Universidad de San Felipe. Como Rector formó parte del Tribunal de Educación Pública.

En 1822 es Presidente del Supremo Tribunal Judiciario. En ese mismo año integra la comisión que revisa y mejora la Constitución de 1822.

José G. Argomedo 1826

Fue diputado por San Fernando en el Congreso Constituyente del 12 de agosto al 31 de diciembre de 1823; ocupó el cargo de vicepresidente del Congreso, del 12 de agosto al 13 de octubre de 1823. Resultando la Constitución Política del Estado de Chile, promulgada en 29 de diciembre de 1823. El día 2 de febrero es nombrado miembro del Consejo de Estado por Ramón Freire. Subroga como Jefe de Estado a Ramón Freire y Serrano que va a Chiloé. Fue reelecto por Colchagua para el Congreso General de la Nación de 1824, presidiéndolo desde el 22 de noviembre al 22 de diciembre de 1824. Integró la Comisión Permanente de Constitución; y la de Justicia y Legislación. Fue elegido Rector de la Universidad de San Felipe. Como Rector formó parte del Tribunal de Educación Pública.

En 1825 el mismo Freire acusa falsamente a Argomedo de subversión, siendo apresado. Hizo constar su inocencia y el día 7 de abril se le restituyó la Presidencia de la Corte Suprema de Justicia. El día 12 de julio es electo diputado por Colchagua al Congreso Nacional, sin embargo, renuncia al cargo por mala situación económica. En diciembre otra vez Freire lo acusa de conspiración y debió exiliarse a Lima (Perú). 

Argomedo acude a la población de Montalván para entrevistarse con O’Higgins. En 1826 acude al encuentro con Simón Bolívar en Residencia de Virreyes, La Magdalena, cerca de Lima. En septiembre es amnistiado y regresa a Chile. Recuperó la Corte Suprema. Fue electo senador por Colchagua para el Congreso Nacional Constituyente de 1826, del 4 de julio de 1826 al 22 de junio de 1827, pero tuvo que renunciar por enfermedad y fue reemplazado por el diputado suplente, el presbítero don Santiago Hernández.

En 1828 es nombrado ministro de la Corte Suprema. Siendo en 1829 presidente de la Corte Suprema, Miembro del Tribunal de Paz e intendente de Colchagua.

Falleció en Santiago, el 5 de octubre de 1830 a los 63 años. Sus restos mortales descansan en el patio 5º, Patio Histórico del Cementerio General de Recoleta en Santiago, donde figura un sentido epitafio de sus hijos. En gratitud a sus servicios, se promulgó la ley del 12 de diciembre de 1898 en la que se disponía: “En atención a los servicios prestados al país en la época de la Independencia por don José Gregorio Argomedo, concédase, por gracia, a sus nietas doña Josefa Rosa[6] y doña Luz Albina Argomedo Uzúa[7] una pensión de cincuenta pesos”.



[1] La Hacienda de Los Lingues fue una herencia que Isabel Montero del Águila recibió de su padre Melchor Jufré del Águila de origen extremeño, que a su vez lo había recibido, ofrecido por el Rey de España en honor a sus servicios como Alcalde de Santiago (1599).

[2] 25 años antes se había fundado la villa de San Fernando por José Manso de Velasco, el 17 mayo de 1742.

[3] Real Universidad de San Felipe. - Fue fundada en 1747, creada por el Rey Felipe V en 1738 y construida en Santiago en el terreno que actualmente ocupa el Teatro Municipal de Santiago.

[4] Chacabuco. - Hacienda del mismo nombre situada a 50 km. Al norte de Santiago, en lo que actualmente es la comuna de Colina.

[5] El Ejército de los Andes, estaba compuesto por las tropas de las llamadas Provincias Unidas del Río de la Plata y las chilenas exiliadas en Mendoza.

[6] Josefa Rosa Martínez Argomedo Urzúa (1852-1913).

[7] Hijas de José Tomás Argomedo González y de Isabel Margarita Urzúa Rodríguez.

jueves, 10 de abril de 2025

Premi JOSEP MARIA BATISTA i ROCA. Memorial ENRIC GARRIGA i TRULLOLS

Rebent el Premi Josep Mª Batista i Roca

El passat dia 4 d'abril vaig recollir la placa del Premi Josep Maria Batista i Roca, memorial Enric Garriga i Trullols. Que en va ser atorgat al 2024 en els XXXVI Premi Josep Maria Batista i Roca. El meu reconeixement a l’ @iPecc.cat i la meva gratitut a tot l’equip de la @rabradiobcn pel carinyo que han esmerçat perquè m’atorguessin aquesta distinció. Moltes gràcies a tots.