Hoy día 30 de agosto de 2026, se cumple el segundo centenario de la fundación de la provincia de Colchagua, la provincia más huasa (campesina) de Chile. Situada en la mitad del territorio chileno, una tierra con una historia e identidad campesina “huasa”, principalmente vinculada al trabajo rural y a la esencia del campesinado chileno. Colinda por el norte con las provincias de Cachapoal y Cardenal Caro y por el sur con el río Maule, toda esta franja en que históricamente integró la antigua provincia de Colchagua.
Primitivamente, antes de la llegada de los colonizadores españoles, habitaban por lo general esta zona, los indígenas picunches[1]. Los picunches meridionales o promaucaes[2] formaron varios pueblos indios: Nancagua, Colchagua y Lihueimo, cada uno de ellos era comandado por un cacique.
Una vez iniciada la colonización española en esta zona, Colchagua fue integrada en la provincia de Santiago. Una vez comenzado el asentamiento hispánico, se entregaron varias encomiendas a los conquistadores. A Jerónimo de Alderete se le entregaron Pichidegua y Lihueimo, a Juan Gómez de Almagro: Rapel y Topocalma.
En mayo de 1593 fue creado el corregimiento de Colchagua, que se segregó de Santiago, de esta manera se aumentaron los servicios de seguridad que eran requeridos por los hacendados.
El 17 de mayo de 1742, gobernador del Reino de Chile, José Antonio Manso de Velasco, fundó la villa de San Fernando de Tinguiririca, actual capital de la provincia de Colchagua, con el fin de aglutinar la población de los pueblos circundantes, así como concentrar las tropas como cabecera de regimiento.
Durante los años de la guerra de la independencia, entre 1810 y 1826, en que se enfrentaron los patriotas (que querían la libertad) y los realistas que apoyaban al Rey de España. Colchagua fue escenario de las andanzas de los patriotas Manuel Rodríguez Erdoiza y los Húsares de la Muerte. Este territorio fue representado en el primer Congreso Nacional (4 julio 1810). En el censo de 1812 ya se menciona a Colchagua como provincia, si bien en 1824 existía como delegación, perteneciente al departamento de Santiago.
Finalmente, el 30 de agosto de 1826 fue dictado el proyecto para la administración de las provincias a través de un régimen federal, estableciéndose las ocho provincias en que se dividía el país, entre las cuales figuraba en cuarto lugar Colchagua, limitando desde a orilla sur del río Cachapoal hasta el río Maule y curiosamente designándose su capital a la villa de Curicó.
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| Provincia de Colchagua |
Entonces Colchagua se dividió en tras departamentos: San Fernando, Curicó y Talca. Posteriormente San Fernando se dividió y la parte norte pasó a conformarse como el departamento de Caupolicán, por el acuerdo de la Asamblea Provincial del 17 de septiembre de 1831. Sin embargo, los habitantes de Talca no estaban de acuerdo en depender de Curicó, ya que la consideraban como de menor importancia, hasta que se estableció la ley del 5 de agosto de 1833, en que Talca pasaría a provincia. Luego por decreto de 1840, Curicó perdería su calidad de capital provincial pasando ésta a San Fernando.
Hubo algunas alteraciones en cuanto al territorio provincial en 1865, 1891 y 1925. Hasta que por un decreto de diciembre de 1927, las provincias de Colchagua y O’Higgins fueron fusionadas, manteniendo el nombre de Colchagua, pero fijando como capital a Rancagua. Hasta que en 1934 se logró revertir dicha fusión, restableciendo la capital a San Fernando. Todo ello hasta que a partir del 1º de enero de 1976 se creó la VI Región del Libertador General Bernardo O’Higgins, incluyendo la provincia de Colchagua con su capital San Fernando, de esta manera se terminaron 150 años de cambios.

